La presunción de inocencia
Emilio Bruce [email protected] | Viernes 04 abril, 2025

Luego de un largo viaje del ser humano por la historia, el principio de presunción de la culpabilidad que por siglos sostuvieron el absolutismo y los valores de la sociedad se ha visto reemplazado por la presunción de la inocencia. Todos somos inocentes hasta que una sentencia inapelable establezca nuestra culpabilidad. El linchamiento mediático no varía la presunción de inocencia, solo una sentencia inapelable lo hace.
El sistema penal se preocupa mucho más por la justicia que por la velocidad de sentenciar y con toda razón. La justicia pronta es importante pero la justicia cumplida lo es tanto o más. Una sentencia rápida que no conlleve justicia le hace un daño espectacular a la sociedad. Sentenciar rápidamente culpable a un ser humano que luego resulte inocente no tiene nombre…
El principio de presunción de inocencia es hoy día un derecho humano indisputable. Nadie concebiría volver a las épocas en que todos eran considerados culpables por las autoridades y los acusados debían demostrar su inocencia. Muchos regímenes políticos cercanos y lejanos desean reinstaurar el principio de presunción de culpabilidad encarcelando a seres humanos sin pruebas y sin juicios, tan solo por sospechas y presunciones de culpabilidad. En alguno de nuestros pueblos hermanos se ha encarcelado a cerca de 60 mil ciudadanos de aquel país tan solo por sospechas, sin pruebas, con juicios colectivos que buscan cumplir un requisito formal, no llevar justicia a un hombre tatuado y encarcelado.
En Costa Rica surgió el periodismo investigativo hace unos años y éste derivó en un periodismo que buscaba convertirse en investigador, acusador, jurado y supremo árbitro de las condenas y verdugo. Esta etapa buscó la sustitución mediática del Poder Judicial y así sustituir de facto el principio de juez legal o natural establecida en la Constitución Política de Costa Rica. Esta fue muy celebrada por muchos, que luego se dieron cuenta de las consecuencias de tener a un grupo que linchaba de manera clara y rotunda a quienes le pusiera el ojo. Cuando algún dirigente señaló a la “prensa canalla” muchos claramente identificaron a los medios que realizaban esos linchamientos mediáticos acabando con el principio de presunción de la inocencia establecido en la antes dicha Declaración de los Derechos Humanos, en el Pacto de San José, en nuestra Constitución Política de 1949 y claro está en todo nuestro sistema legal. Nadie es culpable antes de haber sido condenado por los tribunales de justicia con sentencia inapelable.
Los linchamientos mediáticos de algunos y su efectividad en destruir personas hicieron que señalados grupos políticos usaran dicha herramienta destructiva. Los publicistas y estrategas de las agrupaciones arremetieron con saña contra sus adversarios sin parar mientes en el derecho humano de presumir y tener por inocente a cualquiera antes de haber sido condenado de manera inapelable.
Vivimos actualmente un clima de politización extrema. Existe una polarización nunca antes vivida y prevalece una agresividad de los grupos adversarios dispuestos a acabar con sus contrincantes en linchamientos mediático-políticos, en los que se presume su culpabilidad y no se contempla su inocencia. Todo esto ha resultado en la imposición de hecho del principio de presunción de culpabilidad claramente en contra de los derechos humanos y de lo prescrito por nuestro sistema de legalidad. Se ataca al Poder Judicial por lento, pero quienes esto hacen condenan sin más y sin piedad a las personas adversarias presumiendo su culpabilidad y no su inocencia, y eso aparentemente sí es correcto. La incongruencia es evidente.
En estos momentos Tirios y Troyanos están buscando acabar con sus adversarios, aunque le cueste la vida al sistema democrático, al sistema de legalidad y a la vigencia de los derechos humanos en el país. Claramente esta situación no puede seguir. Claramente esto es de naturaleza tan destructiva que, de mantenerse, dos siglos de legalidad, derechos humanos, democracia y paz habrán concluido.
Acusar sin pruebas es difamar. Acusar a personas y hacerlas ver culpables sin que hayan sido juzgadas y menos condenadas de manera inapelable es atroz. Nunca se comprende mejor esta situación que cuando una persona se ve siendo acusada y presumida culpable sin más.
Paz, legalidad, congruencia, justicia y bien. Costa Rica lo merece.
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